1. Decide el tipo de empresa
Antes de cualquier trámite, define la estructura: ¿vas solo o con socios?, ¿reinvertirás las utilidades o las retirarás?, ¿entrará un inversionista más adelante? La respuesta determina si te conviene una SpA, una EIRL, una SRL u operar como persona natural.
- Solo y con proyección de crecer → SpA de un accionista
- Solo y con máxima simpleza → EIRL o empresario individual
- Con socios de confianza y vocación de permanencia → SRL
- Negocio desde tu casa → evalúa además la Microempresa Familiar
2. Redacta estatutos que no te encierren
El error más caro de los emprendedores es copiar estatutos genéricos. El objeto social debe cubrir lo que harás hoy y lo que podrías hacer en 3 años; la administración debe reflejar quién decide qué; y si hay socios, las reglas de salida se escriben ahora, cuando todos son amigos.
3. Constituye en el Registro de Empresas y Sociedades
El portal estatal 'Empresa en un Día' permite constituir la mayoría de las sociedades en línea, gratis y con firma electrónica. Al terminar, la empresa existe legalmente y obtiene su RUT provisorio de inmediato.
4. Inicia actividades en el SII
Con la empresa constituida, falta convertirla en contribuyente: inicio de actividades, elección de giros (códigos de actividad económica), régimen tributario y acreditación de domicilio. Aquí se toman decisiones con efectos de años — es el paso donde más vale la asesoría.
5. Patente municipal y permisos
La patente comercial se solicita en la municipalidad del domicilio de la empresa. Según el rubro pueden requerirse permisos adicionales (resolución sanitaria, por ejemplo). Un domicilio bien elegido evita la mitad de los problemas de esta etapa.
6. Activa la facturación y empieza a vender
Con certificado digital y facturación electrónica habilitada, ya puedes emitir. Configura también tu cuenta bancaria empresa para separar las finanzas del negocio de las personales desde el día uno.